El otro día, pensando, he tocado una idea profunda, una que se sitúa en la intersección de la teología, la estética y la filosofía. ¿Y si la belleza no fuera simplemente un atributo de la creación, sino un modo de comunicación? El universo podría haber sido meramente funcional. La física podría haber bastado para sustentar la vida sin atardeceres, galaxias, canto de pájaros, copos de nieve, música ni la asombrosa variedad de formas de vida. Sin embargo, el mundo rebosa de una belleza desbordante. Es casi como si el Creador disfrutara creando. Esto plantea una posibilidad intrigante: La creación no es solo un acto de poder. Es un acto de autorrevelación. Una pintura nos dice algo sobre el pintor. Una sinfonía nos dice algo sobre el compositor. Una novela nos dice algo sobre el novelista. Del mismo modo, la creación puede revelarnos algo sobre su Creador, no de forma exhaustiva, pero sí auténtica. Esto conduce naturalmente a la relación. Cuando un artista crea, en cierto sent...
Sitio oficial de Z.D. Caballero / Escritor • Ensayista • Novelista / "Soy testigo de lo vivido."