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Cómo leo un libro (y cómo sé si vale la pena)

  Vivimos rodeados de libros. Nunca antes había sido tan fácil conseguirlos. En segundos podemos comprar uno, descargarlo o escuchar recomendaciones de cientos de personas. Pero precisamente por eso, aprender a escoger qué leer se ha vuelto importante. Porque no todo libro bueno… es necesariamente útil para mí en este momento de mi vida. Con los años he desarrollado una manera bastante sencilla de evaluar libros antes de comprometerme a leerlos completos. No es un método infalible ni académico. Es simplemente la forma en que trato de decidir si un libro realmente tiene algo valioso que ofrecer. Lo primero que hago es leer la descripción, pero tratando de no dejar que me convenza demasiado rápido. Las descripciones están diseñadas para vender. Y eso no tiene nada de malo. Pero he aprendido que una buena descripción no siempre significa un buen libro. Así que intento verla como una invitación, no como evidencia. Luego leo la tabla de contenido. Esta parte me parece importantísima y c...
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Las herramientas del taller

Cada artesano usa herramientas. Y ellas son valiosísimas para él o ella, pues sin ellas su labor se vuelve difícil, y a veces hasta imposible. Mi padre, fue carpintero, entre tantos trabajos que hizo. Recuerdo que había herramientas que tenía de mucho tiempo: un serrucho favorito, unos formones gastados pero muy afilados, su escuadra que ya no tenía números pintados en la superficie, pero todavía sabía lo que era un ángulo recto. Con esas y otras herramientas, mi padre hacía maravillas: gabinetes, muebles, casas enteras. Y supongo algo de esa forma de tratar a las herramientas fue heredada por su hijo, yo. Como ya saben, soy escritor, y como me ha tocado serlo en el siglo XXI, uso dispositivos digitales para ello. Claro, cuando comencé a escribir lo hacía a mano, estilo siglo XIX, pues no tenía ni para una máquina de escribir, pero aún entonces tenía un tipo de papel favorito, una pluma que usaba hasta la última gota de tinta, y tenía que ser de cierta marca y grosor de punta. Er...

¿Qué es un principio... en la práctica?

En un artículo anterior hablé un poco sobre los principios: esas reglas generales de vida que nacen de valores y de observaciones repetidas sobre la experiencia humana. Pero los principios realmente no viven en los libros. Viven en las decisiones pequeñas. Uno puede conocer muchos principios y aun así no dejar que afecten la forma en que habla, escucha, trabaja o trata a los demás. Ahí es donde el principio deja de ser sabiduría y se convierte simplemente en información. Por eso me gusta pensar que un principio solo se entiende verdaderamente cuando toma forma práctica en la vida cotidiana. Por ejemplo, en el libro de los Hechos (10:35) aparece una idea conocida: «Hay más felicidad en dar que en recibir.» Muchas veces pensamos inmediatamente en dinero o regalos materiales, pero dar también puede significar tiempo, atención o paciencia. A veces llego cansado a casa. Lo más fácil sería encerrarme en silencio y descansar solo. Pero cuando dedico tiempo a escuchar a mi esposa ...

El origen de "El Tintero"

A veces me preguntan por qué escribo. La respuesta corta es sencilla: porque es mi vocación. La larga… toma años. Con el tiempo uno comienza a mirar hacia atrás y nota ciertos patrones. Talentos que estuvieron ahí desde temprano. Inquietudes que nunca desaparecieron. Formas particulares de observar a las personas, de escuchar sus preocupaciones y tratar de entenderlas. Poco a poco, todo eso fue construyendo en mí la convicción de que escribir es, probablemente, mi mejor contribución al mundo y al prójimo. Mi mejor forma de servir. Escribir, para mí, nunca ha sido solamente producir historias o ideas. Siempre lo he sentido como un diálogo. Claro, el lector no suele responder de inmediato. A veces nunca responde directamente. Pero antes de sentarme a escribir, yo observo. Escucho conversaciones. Veo las luchas silenciosas de la gente. Escucho preguntas aunque nadie las formule en voz alta. Y entonces escribo como quien responde una carta que ya le fue enviada hace tiempo. Por...

Sobre "El escenario holístico terapéutico"

Cuando publiqué La isla de la pereza (LIP) , muchas personas entendieron algo importante: aquel libro nunca trató únicamente sobre cansancio, disciplina o productividad. Trataba sobre el ser humano intentando reconstruirse mientras aprende a entenderse mejor. Era, en muchos sentidos, el testimonio de un proceso. Pero mientras escribía LIP, me di cuenta de algo más. Muchas de las experiencias, errores, ajustes y observaciones que habían formado parte de mi vida parecían apuntar hacia una misma idea: el ser humano no funciona bien cuando vive fragmentado. Con frecuencia intentamos resolver nuestra vida en partes separadas. Atendemos el cuerpo, pero descuidamos la mente. Trabajamos la conducta, pero ignoramos el propósito. Buscamos disciplina sin comprensión, o comprensión sin estructura. Y poco a poco terminamos sintiéndonos divididos incluso dentro de nosotros mismos. El escenario holístico terapéutico (EHT)  nace precisamente de esa observación. Este pequeño libro no pr...

Hoy "La isla de la pereza" salió al mundo

Hay momentos que, vistos desde afuera, parecen pequeños. Un enlace publicado. Un libro disponible en una tienda digital. Una portada que aparece en una pantalla entre millones de otras. Pero para quien estuvo presente durante el proceso, esos momentos tienen peso. Anoche, mientras me preparaba para dormir, recibí el correo de Amazon notificándome que La isla de la pereza ya estaba disponible en Kindle. Después de tanto tiempo trabajando en silencio —escribiendo, corrigiendo, dudando, reorganizando ideas y aprendiendo sobre cosas que jamás pensé que tendría que aprender— el libro finalmente salió al mundo. Y sí, confieso algo: me convertí en mi primer cliente. Compré mi propio libro. Quería verlo como lo vería cualquier lector. Abrirlo, recorrer el índice, probar los enlaces, sentir el ritmo de la lectura fuera ya del manuscrito y dentro del objeto terminado. Y mientras leía los primeros capítulos, me ocurrió algo curioso: dejé de verlo como “el proyecto” y empecé a verlo co...

Principios: el hilo invisible que guía la vida (y la escritura)

Por: Z.D. Caballero Vivimos en una época donde se habla poco de valores… y aún menos de principios. Sin embargo, ambos siguen operando, silenciosamente, en la vida de todos. Los valores son aquello que consideramos importante. Son el “por qué” detrás de nuestras decisiones. Los principios, en cambio, son el “cómo”: reglas generales que nacen de esos valores y los convierten en acción. Y aquí está lo interesante: un mismo principio puede surgir de varios valores a la vez. No pertenece a una sola cultura ni a una sola época. Es, en esencia, un destilado de experiencia humana. Por eso reaparece una y otra vez, bajo distintos nombres, en textos antiguos, en enseñanzas religiosas, en filosofía y en la literatura. Cuando un principio se entiende mejor Tomemos un ejemplo conocido: «“Hay mayor felicidad en dar que en recibir.”» A simple vista, parece una frase bonita. Pero si la expresamos en otro lenguaje, el psicológico, revela algo más profundo: Cuando nuestras acciones dejan de...