Hace un año me propuse algo sencillo: abrir un espacio donde pudiéramos conversar. No solamente sobre libros, sino también sobre aquello que les da origen: las ideas, las experiencias, la fe, la lectura, la escritura y esas preguntas que todos nos hacemos alguna vez. Durante estos meses hemos hablado de principios, de educación, de creatividad, del oficio de escribir, de la responsabilidad del lector, de la memoria, de la verdad y de muchas pequeñas cosas que, juntas, terminan formando una vida. En el camino también nacieron nuevos libros. Algunos en español, otros en inglés. Cada uno representa una faceta distinta de mi trabajo, pero todos comparten una misma intención: buscar la verdad y ofrecer historias o reflexiones que valga la pena llevar con nosotros cuando cerramos la última página. Quiero agradecer a quienes han leído estos artículos, han compartido alguno de ellos o simplemente han regresado semana tras semana. Aunque esta comunidad todavía es pequeña, toda conversació...
Agosto de 2026 – Serie: Aprender para toda la vida Cuando hablamos de educación, es común escuchar una pregunta que aparece una y otra vez. "¿Quién tiene la responsabilidad de educar?" Dependiendo de a quién le preguntemos, la respuesta suele señalar hacia un lugar distinto. Algunos dirán que la escuela. Otros pensarán en la universidad. Hay quienes depositan esa responsabilidad en el gobierno. Otros en las iglesias o centros de fe. En nuestros días, incluso se espera que internet o la inteligencia artificial respondan muchas de las preguntas que antes hacíamos a nuestros maestros. Lo cierto es que todos ellos tienen un papel importante. Pero ninguno puede sustituir la responsabilidad personal. Creo que la educación funciona como una gran mesa alrededor de la cual se sientan muchas personas. Los padres. Los maestros. Los libros. Los amigos. Los mentores. Las instituciones. La tecnología. Cada uno aporta algo valioso. Pero nadie puede comer por nosotros. El conocimiento func...