La respuesta corta es sencilla: porque es mi vocación.
La larga… toma años.
Con el tiempo uno comienza a mirar hacia atrás y nota ciertos patrones. Talentos que estuvieron ahí desde temprano. Inquietudes que nunca desaparecieron. Formas particulares de observar a las personas, de escuchar sus preocupaciones y tratar de entenderlas. Poco a poco, todo eso fue construyendo en mí la convicción de que escribir es, probablemente, mi mejor contribución al mundo y al prójimo. Mi mejor forma de servir.
Escribir, para mí, nunca ha sido solamente producir historias o ideas. Siempre lo he sentido como un diálogo.
Claro, el lector no suele responder de inmediato. A veces nunca responde directamente. Pero antes de sentarme a escribir, yo observo. Escucho conversaciones. Veo las luchas silenciosas de la gente. Escucho preguntas aunque nadie las formule en voz alta. Y entonces escribo como quien responde una carta que ya le fue enviada hace tiempo.
Por eso creo que escribir requiere respeto.
Cuando alguien dedica tiempo a leer algo que uno escribió, está entregando una parte de su atención, de su vida, quizás incluso de su confianza. Eso no debe tomarse a la ligera. Toda historia, ensayo o reflexión debería dejar algo útil detrás. Aunque sea una pequeña luz. Aunque sea una pregunta correcta.
Quizás por eso terminé llamando este espacio “El Tintero de Caballero”.
Sí, el nombre rima, pero esa no fue realmente la razón.
Los antiguos escritores usaban tinteros para contener la tinta con la que poco a poco daban forma a sus manuscritos. El tintero era fuente, herramienta y disciplina al mismo tiempo. Había que escribir con cuidado; demasiada tinta podía arruinar la página.
Hoy el tintero es imaginario, pero la idea sigue viva.
Todos los escritores tenemos una fuente de donde sacamos aquello que queremos decirle al mundo. Algunos escriben romance, otros misterio, fantasía, ciencia ficción o memorias. Yo mismo he comenzado ese camino con libros como La isla de la pereza y El escenario holístico terapéutico, obras distintas entre sí, pero nacidas de las mismas preguntas humanas que me acompañan desde hace años.
Porque la vida humana no cabe completamente dentro de un solo género.
Y precisamente para eso existe este espacio.
Aquí podremos hablar de escritura, principios, experiencias, libros, ideas y también de aquellas pequeñas cosas de la vida cotidiana que muchas veces terminan iluminando las historias que escribimos.
Al final, quizás todo escritor pasa la vida haciendo lo mismo:
Mojando lentamente la pluma en aquello que ha vivido… e intentando compartirlo con honestidad.
— Z.D. Caballero
Orocovis, Puerto Rico
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