Vivimos rodeados de libros.
Nunca antes había sido tan fácil conseguirlos. En segundos podemos comprar uno, descargarlo o escuchar recomendaciones de cientos de personas. Pero precisamente por eso, aprender a escoger qué leer se ha vuelto importante.
Porque no todo libro bueno… es necesariamente útil para mí en este momento de mi vida.
Con los años he desarrollado una manera bastante sencilla de evaluar libros antes de comprometerme a leerlos completos. No es un método infalible ni académico. Es simplemente la forma en que trato de decidir si un libro realmente tiene algo valioso que ofrecer.
Lo primero que hago es leer la descripción, pero tratando de no dejar que me convenza demasiado rápido.
Las descripciones están diseñadas para vender. Y eso no tiene nada de malo. Pero he aprendido que una buena descripción no siempre significa un buen libro. Así que intento verla como una invitación, no como evidencia.
Luego leo la tabla de contenido.
Esta parte me parece importantísima y creo que mucha gente la pasa por alto. Mientras observo los capítulos, me hago preguntas:
«¿Qué problema intenta resolver este libro?
¿Las preguntas que propone me interesan realmente?
¿Parece haber una progresión lógica en sus ideas?»
Muchas veces ahí mismo uno comienza a notar si el autor realmente sabe hacia dónde va o si simplemente está llenando páginas.
Después leo la introducción o el prólogo.
No tanto por el contenido… sino por la voz.
Me interesa saber cómo piensa el autor. Cómo habla. Cómo trata al lector.
Hay autores que escriben como si estuvieran dando órdenes desde una tarima. Otros escriben como quien camina al lado de uno mientras conversa. Personalmente, suelo conectar más con estos últimos.
Si el libro pasa esas pruebas, entonces sí lo leo completo.
Y aquí es donde entra quizás la parte más importante para mí:
Cuando leo, busco principios.
No solamente información.
Información hay mucha. Datos también. Pero los principios son otra cosa. Son esas destilaciones que el autor hace sobre la vida, las personas, el trabajo, el sufrimiento, el amor, la disciplina o cualquier otro tema que esté tratando.
En cierto sentido, todo libro está tratando de enseñarnos cómo mirar el mundo.
Por eso no leo solamente preguntándome:
«¿Es interesante?»
Sino también:
«¿Qué clase de persona produce esta forma de pensar?»
Porque no todos los principios son compatibles con mis valores morales o espirituales. Y cuando encuentro ideas que chocan profundamente con ellos, normalmente entiendo que ese libro no es para mí.
Aun así, eso no significa que la lectura haya sido inútil.
A veces una obra también enseña negativamente. Nos ayuda a ver con más claridad aquello que no queremos adoptar o el tipo de mentalidad que produce ciertas consecuencias humanas.
También suelo fijarme en algunas cosas específicas mientras leo:
¿El autor es humilde o pedántico?
¿Invita al diálogo o intenta imponerse?
¿Sus argumentos son lógicos o dependen de falacias y emociones manipuladas?
¿Parece estar siendo honesto con el lector o empujando una agenda escondida?
Y quizás la pregunta más extraña de todas:
«¿Cómo me siento mientras leo este libro?»
No me refiero simplemente a si me entretiene. Hablo de algo más profundo.
Hay libros que, aun cuando son inteligentes, dejan una sensación amarga, arrogante o vacía. Otros, incluso hablando de temas difíciles, producen claridad, paz o deseo genuino de crecer.
Con el tiempo he aprendido a no ignorar esa reacción.
Porque creo que las ideas también tienen fruto.
Y al final, leer no es solamente acumular páginas terminadas. Leer es permitir que otra mente converse con la nuestra durante horas. Eso requiere cierto cuidado.
Quizás por eso sigo creyendo que leer bien importa tanto como escribir bien.
Después de todo, los libros que dejamos entrar en nuestra mente terminan, poco a poco, ayudando a formar la persona que llegamos a ser.
*****
Pronto estaré publicando algunas opiniones de algunos libros que han marcado mi lectura últimamente. "Spoiler": No todos son modernos.
Déjame saber en los comentarios qué libros consideras útiles para tu vida o simplemente entretenidos.
Si te ha gustado el contenido hasta ahora, y quieres más, suscríbete a mi boletín bisemanal. Lo consigues en la pestaña del autor del blog arriba.
Como siempre, gracias por leerme y que tengas un excelente, hermoso y bendecido día, ni importa lo que ocurra hoy.
— Z.D. Caballero
Orocovis, Puerto Rico

Comentarios
Publicar un comentario