Llega un momento en la vida en que, por una u otra razón, ya no podemos seguir trabajando en lo que hayamos hecho toda nuestra vida. Algunas de las razones pueden ser la jubilación, problemas de salud, problemas legales, una discapacidad adquirida o simplemente porque odiamos nuestro último trabajo, nos cansamos y renunciamos. Por supuesto, puede haber otras. Un posible paso en nuestra vida puede ser una segunda vocación, una que nos guste y a la que podamos dedicar mucho esfuerzo. Una que nos haga sentir productivos y útiles durante años.
Posibles segundas vocaciones pueden incluir, entre otras, coaching, artes, manualidades, voluntariado, trabajo freelance (independiente) en nuestra área de especialización, consultoría, escritura, dar charlas sobre nuestras áreas de especialización y mentoría. Por supuesto, el límite es infinito. La segunda vocación debe ser algo que conozcamos, algo que nos guste hacer y algo que nos traiga alegría, más allá de un posible ingreso.
¿Para qué seguir haciendo cosas? Si te jubilaste, es razonable que te preguntes esto: ¿Por qué debería trabajar si me jubilé? Si te jubilaste recientemente, puede que aún no hayas llegado al punto de despertar y sentirte aburrido de no hacer nada. Es muy posible que lo hagas pronto. ¿Y luego qué? La gente todavía quiere sentirse productiva; puede que necesite ingresos adicionales, más allá de su pensión o jubilación; puede que simplemente queramos sentirnos útiles, ya que esto nos da cierta dignidad y felicidad.
Una segunda vocación debería llevarnos hasta la tercera edad y más allá. Cuando amamos lo que hacemos, esto casi siempre garantiza la durabilidad de esa actividad. Duraremos más tiempo haciéndolo y disfrutándolo. Una actividad que amamos nos mantendrá productivos y esa sensación hará maravillas para nuestra salud, haciéndonos sentir bien. Esto hará que nuestros años dorados, después de los 60, sean felices.
Mantenernos ocupados nos mantendrá alejados de los problemas: vida productiva, vida feliz, vida saludable. Será una vida alegre, llena de propósito y dignidad, así que una segunda vocación podría ser lo ideal para nosotros.
En nuestro próximo artículo, que saldrá en un par de semanas, te mostraremos cómo hacer una pequeña auto-entrevista para descubrir cuál debería ser esa segunda vocación y un plan de acción para hacerla realidad.
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