El abecedario de las creencias
Albert Ellis y su contribución a nuestra salud mental
¡Mire que yo he leído cosas en estos pocos años que llevo en el planeta! Pero hasta los otros días, no sabía nada de Albert Ellis y su contribución a la psicoterapia. Ellis, quien nació en 1913 y murió en el 2007 es considerado por sus pares (otros psicólogos) como el segundo psicólogo de mayor influencia en la profesión: Carl Rogers resultó primero en esa encuesta profesional del 1982 y Sigmund Freud llegó en tercero. Así que Don Albert no era un simple psicólogo.
Este señor desarrolló una terapia llamada en español terapia racional emotiva conductual o TREC (en inglés se le conoce como REBT, Rational Emotive Behavioral Therapy). Esta nueva terapia, en su día, dio paso con el tiempo a lo que hoy conocemos como terapias cognitivo conductuales, o TCC (CBT, Cognitive Behavioral Therapies, para los de allá). Si no lo sabía, las TCC son uno de los estilos de terapia más utilizados hoy por psicólogos clínicos, ya que sus resultados son muy efectivos.
Ellis tenía la siguiente teoría (que la práctica ha confirmado una y otra vez): nuestros eventos en la vida NO causan nuestros comportamientos más tarde. En vez de esto, los eventos “activan” (A) creencias erróneas en nosotros (B, para “belief”, “creencia” en inglés), y estas creencias erróneas son las que dan surgimiento a nuestro comportamiento (C) dispar, el cual nos trae los problemas y demás. Por ello, a la terapia de Ellis, se le conoce como terapia ABC.
Pero hay más letras… La idea es, en terapia con ayuda del profesional, (D) disputar esa creencia errónea, y llegar a un (E) efecto deseable, o sea a una conducta correcta, o al menos más satisfactoria para el paciente. Así que completamente sería la terapia ABCDE, pero por alguna razón se le conoce como ABC.
Demos un ejemplo. Uno que vemos muy a menudo en nuestra comunidad: Nuestro evento “activador” (A) será el hecho de que el paciente es un ex-convicto, con todo el estigma que eso conlleva en nuestra sociedad. Este sujeto crea la creencia falsa o errónea (B) de que “todo el mundo” lo va a discriminar por ser ex-convicto y no le dará una oportunidad de vivienda digna ni empleo, y decide no participar de la economía aceptable en la sociedad, prefiriendo ir a pedir limosna a un semáforo (C), lo cual reforza el evento activador y la creencia errónea, y el ciclo se repite hasta que el individuo se ve hundido en un abismo de inacción y miseria.
Pero un día va a un buen psicólogo o psicóloga y juntos deciden disputar esa creencia (D). De seguro no “todo el mundo” piensa que ya no hay remedio para esta persona. Quizá junto a un equipo multidisciplinario consiguen a alguien que esté dispuesto a darle un empleo a la persona, cualificando así para algún programa de vivienda a bajo costo, y el nuevo efecto (E) es alcanzado. Ya que el individuo ha comprobado que su creencia era errónea, ahora sabe que generalizar no es de beneficio, que cada situación es única. Quizá en un futuro cercano esta persona que superó ese estigma pueda ser un modelo a otros en situaciones similares.
Todo esto nos parece bien y bueno hoy día, pero hace 70 años, cuando Ellis propuso estas ideas de que cada persona crea su propia realidad proyectando ideas erróneas desde su mente, el mundo psicológico creía que Ellis estaba listo para acompañar a sus pacientes al manicomio. En esos días, las cosas no se veían como hoy. Y en parte vemos la salud mental como la vemos hoy día, gracias a Albert Ellis, Aaron Beck, y otros pioneros de las terapias cognitivas conductuales.
Mi eterno agradecimiento al Dr. Jorge Rivera, Ph.D. por haberme presentado a este señor Ellis, y su forma de ver el mundo. Es gracias al Dr. Rivera que hoy escribo esto, pues me resultó interesante, y me picó la curiosidad sobre otro tema que estaré tocando la semana que viene, Dios mediante. ¿Tuvo que ver la ficción y la filosofía que la inspiró algo con estas teorías de Ellis, o fue al revés, que la ciencia inspiró la ficción? Lo veremos luego.
Por hoy, ¡que tengas un excelente, hermoso y bendecido día, no importa lo que ocurra hoy!
— Z.D. Caballero
Orocovis, Puerto Rico
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