En el mundo de hoy estas dos palabras parecerían ser sinónimas, pero como veremos, hay mucha diferencia entre ellas y en cómo cultivarlas.
¿Qué son el ego falso y el yo verdadero?
Por ego falso quiero decir un ego fuera de control, un ego que deja de ser una herramienta útil y bajo el control mío para tomar las riendas de mi vida. La persona que cultiva su ego falso, es simplemente egoísta, y en casos extremos narcisista.
El yo verdadero es aquella parte de mí que ha entrado en una relación estrechamente vinculada con su Ser, la fuente de todo. Este Ser, para algunos es Dios, para otros la Diosa, para otros un único Dios llamado Jehová, Alá, Yavé y otro nombre propio, o para los que no creen en ese tipo de entidad, puede ser la Consciencia (con mayúscula), el Universo (con mayúscula), u otro sustantivo, casi siempre con mayúscula, que nombra a la fuente de todo, la primera causa, y el último efecto.
Muy simplemente y brevemente, esto es lo que queremos decir por ego falso y yo verdadero.
¿Cuál es una manera de cultivar ese yo verdadero?
El yo verdadero tiene muchas facetas que hay que cultivar, pero creo que lo mejor es comenzar por la empatía y en obrar hacia los otros pensando que ellos son superiores a nosotros. Esto suena como de locos, pero a lo que me refiero es que si de veras sientes lo que la otra persona puede sentir, no harás algo que le pueda causar dolor o tropezar en su camino por la vida. Un hombre sabio dijo una vez que "Es mejor no comer carne ni beber vino ni hacer nada que haga tropezar a tu hermano,"* por lo que quería decir, a tu semejante, o sea, a la otra persona, no importa quién fuera.
Si soy invitado a una boda, o a otro evento donde se servirán bebidas embriagantes, pero mi acompañante ha tenido problemas con la bebida en el pasado, no sería buen amigo si tomo en la boda o evento, porque esto pudiera hacer que mi amigo caiga en la tentación y tome, y el efecto sería devastador para él.
De igual manera, si mi hermano o hermana carnal está haciendo dieta vegana, porque desea bajar de peso, o porque fue recomendada por su médico, o simplemente porque decidió cambiar su estilo de vida en cuanto a los alimentos que ingiere, no sería bueno comerme un Baconator Triple de Wendy's mientras él o ella come su ensalada o tofú.
Y dirás, «¿Tengo que sufrir yo porque el otro es más débil que yo?» Y respondo, «Ese es tu ego falso hablando, no tu yo verdadero, porque tu yo verdadero sabe que más vale dar que recibir, que "sufrir", en realidad es evitar algo que nos gusta temporeramente, por el otro, es de mayor beneficio para ambos que satisfacer mi propio deseo sin tomar en cuenta el del otro.»
Así que cultivemos esto. Ponte en los zapatos del otro y no seas piedra de tropiezo para nadie, y verás lo bien que te sientes y lo bien que te irá en la vida.
Que tengas un excelente, hermoso y bendecido día, no importa lo que ocurra hoy.
— Z.D. Caballero
13 de mayo de 2024
Orocovis, Puerto Rico
*Pablo, el apóstol de Jesús, en su Carta a los Romanos, 14:21
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