Llega un momento en la vida en que, por una u otra razón, ya no podemos seguir trabajando en lo que hayamos hecho toda nuestra vida. Algunas de las razones pueden ser la jubilación, problemas de salud, problemas legales, una discapacidad adquirida o simplemente porque odiamos nuestro último trabajo, nos cansamos y renunciamos. Por supuesto, puede haber otras. Un posible paso en nuestra vida puede ser una segunda vocación, una que nos guste y a la que podamos dedicar mucho esfuerzo. Una que nos haga sentir productivos y útiles durante años. Posibles segundas vocaciones pueden incluir, entre otras, coaching, artes, manualidades, voluntariado, trabajo freelance (independiente) en nuestra área de especialización, consultoría, escritura, dar charlas sobre nuestras áreas de especialización y mentoría. Por supuesto, el límite es infinito. La segunda vocación debe ser algo que conozcamos, algo que nos guste hacer y alg...
Blog oficial del escritor Z.D. Caballero.